La publicación de los resultados de la cuarta encuesta de popularidad de Jujutsu Kaisen, realizada por Shueisha en Weekly Shonen Jump, dejó un mensaje contundente. Naoya Zenin ocupa un lugar de enorme peso dentro del fandom japonés. Al alcanzar el quinto puesto, el personaje se consolida como uno de los pilares de la franquicia. Sin embargo, este respaldo masivo contrasta con la tibia recepción del episodio más reciente del anime. La audiencia japonesa lo evaluó con dureza, en contraste con el entusiasmo del público internacional.
¿Cómo es posible que uno de los personajes más queridos por los lectores locales haya protagonizado un capítulo que generó tanto descontento? Analizamos la brecha de expectativas y cómo la representación de la «fuerza» en el anime afectó la confianza de la audiencia japonesa.
La popularidad que Occidente no ve

Naoya suele interpretarse como un antagonista soberbio cuya caída resulta satisfactoria. En Japón, en cambio, su diseño, personalidad y carisma lo han elevado por encima de figuras tan emblemáticas como Yuta Okkotsu, Nanami o incluso Sukuna. Su quinto lugar, solo detrás del trío protagonista y de Geto, no es casualidad, sino la confirmación de una construcción de personaje que conecta profundamente con el lector japonés.
La crítica local al episodio surge de la forma en que el anime retrata el combate. Mientras el público internacional celebró la intensidad de la acción, muchos fans japoneses señalaron que el anime mostró a Naoya sin la presencia dominante que exhibe en el manga. Para una audiencia que lo ha respaldado masivamente en las encuestas, verlo caer sin la contundencia técnica esperada fracturó la confianza en la adaptación de MAPPA. Esa decisión generó una percepción de desconexión entre el estatus del personaje y su representación en pantalla.
Dos formas de entender la “fuerza”

La disparidad en las valoraciones entre Japón y el resto del mundo revela una diferencia profunda en la forma de consumir anime. El mercado global suele priorizar la fluidez de la animación y el impacto visual inmediato. El fan japonés, en cambio, es mucho más meticuloso con la jerarquía de poder y con el respeto al “aura” que rodea a cada personaje.
El hecho de que Naoya haya superado incluso a Toji Fushiguro en la encuesta eleva las expectativas a un nivel casi intocable. Al mostrarlo vulnerable o debilitado, el anime rompió la fantasía de dominio que el fandom japonés había construido alrededor de él. Esta decisión narrativa, aunque coherente con el desarrollo de la historia, fue interpretada como una falta de respeto a su prestigio simbólico. Para muchos lectores, la autoridad que Naoya ostenta en los rankings de Shonen Jump debería reflejarse también en su presencia audiovisual.

El Veredicto
La cuarta encuesta de popularidad confirma que Naoya Zenin es un fenómeno en Japón, capaz de superar a héroes consolidados y villanos icónicos. Su quinto puesto no es anecdótico, sino una declaración clara del apego que la audiencia doméstica siente por el personaje.
Interpretamos la baja calificación del episodio en Japón no como un rechazo a la calidad técnica del anime, sino como una protesta silenciosa de un fandom que sintió que uno de sus personajes favoritos no fue tratado con la solemnidad que su popularidad exige. La lección para los estudios es evidente: en Japón, los rankings no son solo números, sino un termómetro de aquello que el público está dispuesto a defender con firmeza.
¿Crees que el anime debería ajustar la representación de la fuerza de los personajes según su popularidad en las encuestas, o prefieres que se mantenga fiel a la narrativa original del manga sin importar quién sea el favorito? Déjanos tu opinión en los comentarios.