Sus murales de anime en las calles de Kirguistán fueron vandalizados más de una vez. Pero wodyOne_dhc no se detuvo, aprendió. Su nueva obra, un mural de Lucy de Cyberpunk: Edgerunners, no está en ninguna pared al aire libre: está dentro de un club de informática, protegida por su dueño y por los clientes que la cuidan como propia.

El artista que el fandom global descubrió por sus murales vandalizados
wodyOne_dhc no buscó la fama de la forma convencional. El artista urbano de Kirguistán se hizo conocido en comunidades de anime de todo el mundo cuando sus murales callejeros,incluyendo obras dedicadas a Frieren: Beyond Journey’s End y a Reze de Chainsaw Man, aparecieron vandalizados en más de una ocasión.

La ironía no pasó desapercibida: murales que celebraban personajes queridos por millones de personas, destruidos por quienes probablemente no sabían, o no les importó, lo que representaban. Las imágenes del daño circularon en redes sociales de anime y generaron una reacción de indignación y apoyo masivo hacia el artista desde comunidades en Japón, Latinoamérica, Europa y el sudeste asiático.
La solución que nadie esperaba: sacar el mural de la calle

La respuesta de wodyOne_dhc fue cambiar el contexto, no el arte. Su nueva obra es un mural de Lucy, la protagonista de Cyberpunk: Edgerunners, el anime de Netflix y Studio Trigger que revivió el interés global por Cyberpunk 2077 y se convirtió en uno de los títulos más impactantes emocionalmente de la última década.
Esta vez, el mural está dentro de un club de informática local en Kirguistán, en un espacio privado donde las personas que lo rodean entienden el valor de lo que ven y lo cuidan como propio. El artista confirmó directamente: esta vez está seguro de que nadie lo va a arruinar.

Por qué Lucy y por qué ahora
Cyberpunk: Edgerunners tiene una de las comunidades de fans más leales del anime reciente. La historia de Lucy sigue siendo uno de los momentos más sentidos del anime de los últimos años. Pintarla en un club de informática tiene además una coherencia temática que el fandom aprecia: la serie vive en el cruce entre tecnología y humanidad, y ese contexto es, en cierto sentido, el más honesto posible para un mural suyo.

El fandom como sistema de protección
La decisión resuelve el problema del vandalismo de la forma más elegante posible: no a través de vigilancia formal, sino de comunidad. Las personas que frecuentan ese espacio comparten el mismo universo cultural que el mural representa, no van a dañarlo, van a cuidarlo.