¿Carreras o Supervivencia? El caos de Sakurai llega a la nueva generación. Si entras a Kirby Air Riders esperando un clon simpático de Mario Kart con skins rosas, te vas a estrellar en la primera curva. Tras haber pasado horas jugando en la Nintendo Switch 2 desde su lanzamiento este 20 de noviembre, la conclusión es clara «Masahiro Sakurai no ha creado un juego de conducción, ha diseñado un juego de acción frenética donde, casualmente, los personajes se mueven muy rápido hacia adelante. ¿Pero logra esta propuesta «rara» justificar el salto a la nueva consola? La respuesta es un rotundo y caótico sí.

El engaño del «Botón Único»: Profundidad disfrazada de simplicidad
Lo primero que salta a la vista al tomar el control es una elección de diseño que, a primera impresión, resulta extraña, pero termina siendo sumamente acertada, toda la experiencia se articula alrededor del botón B. Aquí no existe la aceleración manual; la nave avanza por sí misma y tu papel consiste en mantener el caos bajo control.
Durante mis primeras partidas en el modo Air Ride, sentí esa confusión inicial típica de los juegos de Sakurai. Pulsar B sirve para frenar, derrapar, absorber enemigos y cargar el turbo. Al principio, parece que el juego se juega solo, pero tras un par de horas, entiendes la capa de estrategia de decidir en milisegundos si usas el botón para tomar una curva cerrada o para tragar a un Waddle Dee y obtener la habilidad de Espada. Es un sistema de riesgo-recompensa constante. No estás conduciendo, estás gestionando recursos a 200 km/h, y cuando logras encadenar un derrape con un ataque cargado, la satisfacción es puramente arcade.

El Battle Royale que Nintendo necesitaba
Si bien las carreras son divertidas, la verdadera joya de Kirby Air Riders que me ha mantenido pegado al mando es el modo Pruebas Urbanas. Es aquí donde el juego muestra su verdadera cara. Imagina soltar a 16 jugadores en una ciudad abierta durante 5 minutos, no para correr, sino para saquear.
La sensación que transmite es muy similar a la presión constante de un Battle Royale. Comienzas cada partida al mando de una nave claramente inferior y, a partir de ahí, todo consiste en improvisar para sobrevivir: romper cajas para obtener mejoras, arrebatar vehículos a otros jugadores y adaptarte a eventos aleatorios que pueden cambiarlo todo en segundos.
Lo realmente inteligente del diseño es que jamás tienes certeza sobre cuál será el reto definitivo. En más de una ocasión he invertido toda una partida en optimizar la velocidad, solo para que el desafío final se convierta en un brutal combate tipo derby, donde ese atributo resulta completamente inútil. Esa imprevisibilidad da lugar a una narrativa emergente muy potente, capaz de generar anécdotas únicas del estilo: “pasé minutos preparándome para una carrera y terminé luchando como un gladiador”. El resultado es una experiencia absorbente, a veces cruel y desequilibrada, pero tan impredecible que resulta prácticamente imposible dejarla.

La herencia de Smash Bros
Visualmente, el juego aprovecha la potencia de la Switch 2 para llenar la pantalla de partículas y mantener los 60 FPS (salvo en momentos puntuales de caos extremo en pantalla partida). Pero lo que realmente grita «Sakurai» es la estructura del contenido.
El menú es un homenaje directo a Kid Icarus: Uprising y Smash Bros. No juegas solo por ganar, juegas para completar una lista inmensa de desafíos. El sistema de recompensas es abrumadoramente generoso: nuevos pilotos, naves con mecánicas únicas (como la que no puede cargar turbo), música y accesorios. Incluso el modo campaña, Escapada, con su estructura roguelite, te invita a «una run más». Aunque debo admitir que el sistema de doblaje al castellano se siente un poco plano en comparación con la epicidad de la banda sonora, es un detalle menor en un paquete que rebosa contenido por los cuatro costados.

Veredicto: Imprescindible para el caos
Kirby Air Riders es un título valiente. Renuncia a la precisión técnica de la conducción para abrazar la diversión pura y el caos de los objetos. Es un juego que entiende que no necesita ser Mario Kart para brillar. Si tienes una Switch 2 y amigos (ya sea en local o en el robusto modo online), este es el party game definitivo de estas navidades.