Históricamente, el anime ha tenido un camino difícil para convencer a los votantes de la Academia más allá de las obras de Studio Ghibli. Sin embargo, Demon Slayer: Infinity Castle ha llegado para romper todos los esquemas. Con una recaudación global asombrosa de $682 millones de dólares, convirtiéndose en la película japonesa más taquillera de todos los tiempos, y una nominación al Golden Globe bajo el brazo, el filme de Ufotable no es solo un fenómeno de fans, sino una pieza de arte que busca el reconocimiento máximo en los Oscars.
El «matrimonio» entre el 2D y el 3D

La autoridad técnica de Haruo Sotozaki, director del filme, se puso a prueba al intentar superar los límites visuales de la serie de televisión. En una entrevista reciente, Sotozaki detalló la complejidad de crear la Fortaleza Infinita. Los personajes fueron animados tradicionalmente a mano (2D), pero debían coexistir en entornos generados por computadora (3D).
El equipo enviaba los fotogramas clave (key frames) al equipo de 3D para que ajustaran el entorno a los movimientos de los personajes, y luego los animadores pulían cada cuadro para asegurar una integración perfecta. Sotozaki describió esta unión como «uno de los matrimonios más difíciles» que el estudio ha tenido que afrontar, debido a la naturaleza cambiante y masiva de la fortaleza de Muzan Kibutsuji.
Tres años de pulido emocional

La experiencia del estudio Ufotable fue clave para no perder el corazón de la historia en medio del espectáculo visual. Hikaru Kondo, presidente del estudio, reveló detalles fascinantes sobre la producción. La película tardó más de tres años y medio en completarse. El objetivo no era solo la acción, sino asegurar que la audiencia tuviera una inversión emocional real tras el arco de «Unwavering Resolve».
Originalmente, tras el guion gráfico (storyboarding), la película duraba más de tres horas. El equipo tuvo que trabajar arduamente para encontrar el ritmo adecuado sin sacrificar el peso del viaje de Tanjiro. Se aplicaron las lecciones aprendidas con Mugen Train para condensar una cantidad masiva de información en una sola película de alto impacto.
El camino hacia los premios de la Academia

Para Crunchyroll, la confiabilidad de Demon Slayer como una obra de arte digna de un Oscar es indiscutible. Mitchel Berger, vicepresidente ejecutivo de comercio global de la plataforma, ha estado liderando la campaña de promoción entre los votantes de la Academia.
¿Es este el momento del anime en los Oscars?

Demon Slayer: Infinity Castle no es solo la culminación de años de entrenamiento para Tanjiro, sino también para el estudio Ufotable. Han logrado transformar una batalla dentro de una estructura imposible en una experiencia cinematográfica que desafía las convenciones técnicas de la industria.
Más allá de los números de taquilla, la verdadera fortaleza de esta película reside en su impecable artesanía. El trabajo del cinematógrafo Yuichi Terao, logrando que la física de la destrucción en la Fortaleza Infinita se sienta orgánica, es un logro que la Academia no debería ignorar. Si alguna película puede romper el techo de cristal del anime en los Oscars (fuera de Miyazaki), es esta. No es solo un producto de consumo; es, como dice Berger, «una hermosa pieza de arte hecha con amor».
¿Crees que la complejidad técnica de la Fortaleza Infinita es suficiente para convencer a los votantes de la Academia, o el anime todavía necesita historias «más tradicionales» para ganar el Oscar? ¡Queremos leer tu opinión en los comentarios!