Desde su estreno en Netflix, KPop Demon Hunters se volvió una de las películas animadas más comentadas del año. Su mezcla de acción sobrenatural, estética colorida y energía K-pop hizo que muchos pensaran que estaban viendo un nuevo anime. Pero los propios directores han aclarado que no es así.
En una entrevista reciente con CBR, Maggie Kang y Chris Appelhans (directores de la cinta) explicaron por qué, a pesar de sus claras influencias japonesas, KPop Demon Hunters no debe ser tomado como un anime. Y aunque la respuesta parece simple, el trasfondo creativo es mucho más interesante de lo que parece.
KPop Demon Hunters: Un fenómeno que conecta

Maggie Kang fue directa: «No, no es un anime». Según explicó, nunca buscaron hacer una producción japonesa o copiar una fórmula existente. Lo que querían era capturar la energía visual y emocional del anime y llevarla a otro formato.
«Nos inspiramos en los diseños, las expresiones y la exageración típica del anime 2D, pero quisimos reinterpretarlo en 3D, con un estilo más cercano a Spider-Verse», comentó la directora. Y se nota. El resultado es un mundo lleno de color, ritmo y expresividad, pero con un acabado tridimensional que rompe las reglas tradicionales.

La idea, según Kang, era mantener el alma del anime y adaptarla al tono divertido y caótico de sus personajes. En lugar de copiar, decidieron rendir homenaje. En lugar de copiar, decidieron rendir homenaje.
Chris Appelhans agregó algo que muchos fans de la animación moderna entenderán: el anime ya no es solo una categoría. Es una influencia cultural universal.
«El anime ha influido tanto en la nueva generación de artistas occidentales que ya forma parte de su lenguaje visual», explicó. «Es un homenaje a lo adelantado que estaba el anime a su tiempo».

Una temática que se está repitiendo en el anime
Y tiene razón. En los últimos años, producciones como Arcane, Entergalactic o The Mitchells vs. The Machines han demostrado que la línea entre “anime” y “animación occidental” cada vez se borra más. KPop Demon Hunters se mueve justo ahí: una carta de amor al anime, contada con el estilo técnico y narrativo de Hollywood.
Un detalle curioso de la entrevista fue cuando les preguntaron si la película se inspiró en Demon Slayer. Ambos directores respondieron que ni siquiera conocían la serie.
Kang y Appelhans aclararon que su trabajo no surgió de ningún título específico, sino de su experiencia como fans de la animación japonesa en general. Esto refuerza la idea de que KPop Demon Hunters no busca imitar ni competir con el anime, sino usar su estética como punto de partida para algo nuevo.

Una serie que ha impactado
Al final, KPop Demon Hunters no necesita ser un «anime» para ser relevante. Su estilo visual, su banda sonora llena de energía y su historia sobre tres chicas cazademonios con actitud de idols logran algo más importante: conectar con una audiencia que creció amando tanto el anime como la cultura pop global.
En lugar de encasillarse en etiquetas, la película demuestra que la animación moderna es un espacio sin fronteras, donde el anime ya no es solo japonés y lo occidental ya no se siente tan ajeno. Es una conversación visual entre mundos, y KPop Demon Hunters forma parte de esa nueva generación de obras que lo entienden perfectamente.
Quizá no sea un anime, pero su espíritu definitivamente lleva ADN otaku. Y eso, más que una etiqueta, es una declaración de amor hacia todo lo que el anime ha inspirado alrededor del mundo.
