La ética en el uso de la inteligencia artificial ha generado un nuevo e intenso debate en Japón tras el comportamiento del mangaka Yoichiro Tanabe. El autor se enfrenta a fuertes críticas tras utilizar la herramienta de IA Grok para modificar la imagen de una idol de la vida real sin su permiso. Tanabe compartió en redes sociales una fotografía editada de Riko Kudo, integrante del grupo STU48, donde la imagen original fue alterada para mostrarla en bikini, lo que provocó una reacción inmediata de rechazo por parte de la comunidad y las afectadas.
La respuesta de las víctimas y la industria

La autoridad en este caso proviene de las declaraciones directas de las artistas involucradas y la gestión oficial del grupo. Riko Kudo expresó públicamente su incomodidad con la imagen alterada. Por su parte, Mai Nakamura, compañera de grupo, exigió la eliminación del post, señalando que la «broma» no tenía ninguna gracia.
Inicialmente, el mangaka intentó justificar la acción afirmando que las imágenes eran «material de referencia» para sus proyectos de manga centrados en idols. Debido a la gravedad del asunto, Tanabe borró la publicación, pidió disculpas públicas y, según los informes, fue despedido de su trabajo.
Implicaciones legales y ética profesional

Este suceso subraya los riesgos legales y éticos que enfrentan los creadores al interactuar con herramientas de generación de imágenes.
«El uso indebido de la IA para editar o distribuir imágenes alteradas de nuestros miembros viola los derechos de imagen y publicidad, y podría acarrear consecuencias legales» — Comunicado oficial de la administración de STU48.
Un límite necesario para la IA en el arte
El caso de este mangaka sirve como una advertencia severa para todos los profesionales del sector creativo. La tecnología, aunque poderosa, no puede pasar por encima del consentimiento humano ni de los derechos de imagen. La rápida acción de la gestión de STU48 establece un precedente necesario para proteger a las figuras públicas de la manipulación digital no deseada.
El despido del autor es una medida ejemplarizante pero necesaria. Un mangaka debe basar su trabajo en la creatividad y el respeto, y utilizar la IA para sexualizar la imagen de una persona real sin su permiso mancha la integridad de la profesión. La excusa de utilizarlo como «material de referencia» no justifica la distribución pública de contenido que vulnera la dignidad de una artista. Es vital que la industria del manga y el anime establezca marcos éticos claros sobre el uso de estas herramientas para evitar que la innovación se convierta en una herramienta de acoso.
¿Crees que las leyes actuales en Japón son suficientes para frenar el uso malintencionado de la IA contra figuras públicas, o hace falta una regulación específica para los artistas? ¡Queremos leer tu opinión en los comentarios!