La noticia es contundente: el episodio 6 de One Punch Man cayó a una calificación de 3.5 sobre 10 en IMDb. Las críticas incluso lo comparan con el infame Berserk 2016. Los fans señalan diálogos triviales y una lentitud exasperante. Sin embargo, el descontento va más allá de un simple capítulo flojo. Este tropiezo expone fallas profundas en ritmo, puesta en escena y decisiones de producción. También deja claro que el problema no es el relleno, sino un desgaste creativo que se siente en cada minuto de animación.
Una producción que no logra sostener su propio peso

El cambio de estudio ya no alcanza como explicación, y el episodio 6 lo deja claro. Después de ver la escena completa, queda la impresión de que la producción batalla por sostener la escala que la franquicia exige. La animación lenta no falla por falta de acción, sino porque incluso los pocos momentos de movimiento muestran un trazo inestable y una reducción evidente de keyframes que rompe cualquier sensación de dinamismo. Para una serie que alcanzó fama mundial gracias a la fluidez impecable de sus peleas, este nivel de inconsistencia es un golpe directo a su identidad.
Cuando la estática revela las fallas del episodio

La lentitud del episodio se siente aún más pesada porque nada en pantalla logra sostenerla a nivel visual. El exceso de diálogo y los monólogos internos exponen un problema serio: las tomas estáticas no funcionan. Los diseños de los Héroes Clase S pierden detalle y consistencia, y muchos rostros se ven planos o apresurados. Esta falta de cuidado en el arte fijo demuestra que la producción no está alcanzando el estándar que la serie exigía desde su origen. El contraste con el material original, que inspiró a millones, es difícil de ignorar.
El error narrativo que rompe el ritmo
El ritmo narrativo termina de hundir el episodio. Aunque la reunión del Consejo de Héroes forma parte del canon, la ejecución no logra equilibrar la tensión dramática con momentos que mantengan viva la energía de la serie. Después de invertir tantas horas en una historia con expectativas tan altas, el público espera que el clímax recompense la espera. En cambio, la atención desmedida en personajes secundarios provoca una sensación de estancamiento y rompe la promesa de dinamismo que define a One Punch Man. La exposición se impuso sobre el entretenimiento, dejando a la audiencia con la frustración de un episodio que no entrega lo que la propia serie enseñó a esperar.

El Veredicto
La calificación de 3.5 en IMDb no es un arranque del fandom, sino la consecuencia directa de fallas que ya no se pueden ocultar. La inconsistencia del dibujo y el ritmo que se estanca muestran una producción que, tras el cambio de estudio, perdió de vista el dinamismo y el detalle visual que definían a One-Punch Man. No es un tropiezo del material original, sino una ejecución técnica que no logra sostener la identidad visual y narrativa que hizo grande a la franquicia.
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