El estreno de la tercera temporada de Oshi no Ko ha sacudido a la comunidad del anime. No solo continúa una de las tramas más incisivas de los últimos años, sino que presenta un opening que muchos ya consideran una obra maestra contemporánea. La vara impuesta por YOASOBI y GEMN era altísima. Lejos de replicar fórmulas exitosas, la nueva secuencia de apertura apuesta por una propuesta agresiva y cruda. Su enfoque psicológico y perturbador la consolida como uno de los mejores openings de la temporada.
¿Qué hace que este opening sea tan impactante? Analizamos la pericia técnica de su dirección y la profundidad psicológica de la canción TEST ME de CHANMINA. Ambos elementos, en conjunto, desnudan el lado más sombrío de la industria del entretenimiento.
Una dirección visual que expone la jaula del espectáculo

La apertura destaca por una puesta en escena que prioriza la narrativa visual por encima del simple lucimiento estético. A través de secuencias frenéticas, cortes abruptos y composiciones densas, se retrata a Ruby, Kana, Akane y Mem-cho no como idols idealizadas, sino como piezas atrapadas dentro de un sistema que exige perfección constante. El contraste entre luces vibrantes y expresiones vacías refuerza la idea de una felicidad manufacturada, donde el brillo del escenario oculta una fragilidad emocional permanente.
La figura de Aqua funciona como el núcleo oscuro que articula toda la secuencia. Su presencia, cuidadosamente encuadrada, refuerza su rol como manipulador silencioso y motor de venganza. La dirección enfatiza su aislamiento y su mirada calculadora, recordando que Oshi no Ko nunca ha sido solo un drama idol, sino un thriller psicológico disfrazado de espectáculo pop. Esta capacidad para equilibrar carisma y desesperación demuestra una madurez artística que pocas producciones mantienen al llegar a una tercera temporada.
TEST ME: Un grito contra la dulzura obligatoria

La elección de CHANMINA y su canción TEST ME representa una declaración de intenciones por parte de la producción. Lejos de un tema complaciente, la canción es un desafío frontal a un mundo que consume, juzga y descarta. Su letra transmite frustración, cansancio y rebeldía, encajando de forma precisa con la identidad de la serie.
Uno de los versos más contundentes, “It’s just a curse, wrapped in かわいい” (“Es solo una maldición, envuelta en lo kawaii”), sintetiza la maldición de la estética idol: una ternura impuesta que funciona como jaula emocional. La repetición de frases como “Test me” y “Chase me” opera como un reto directo al sistema que intenta definir el valor de las protagonistas únicamente por su apariencia. Musicalmente, la fusión de hip-hop, pop y elementos urbanos refuerza ese espíritu combativo, aportando una identidad sonora que se niega a ser domesticada. La canción no acompaña a las imágenes; las confronta y las potencia.

El Veredicto:
El opening de la tercera temporada de Oshi no Ko trasciende su función introductoria para convertirse en una pieza artística autónoma. Cada encuadre, cada golpe musical y cada símbolo visual construyen un retrato incómodo pero honesto de la ambición, el sacrificio y la pérdida de identidad dentro del entretenimiento moderno. TEST ME no solo eleva la secuencia, sino que la convierte en una forma de protesta audiovisual.
Consideramos que esta apertura marca un punto de inflexión para la serie. Al abandonar cualquier intento de complacencia estética y abrazar un tono más visceral, Oshi no Ko reafirma su autoridad como una de las obras más relevantes del anime actual. Detrás de cada foco y cada sonrisa, la serie recuerda que existe una lucha constante por la libertad personal, y este opening no permite olvidarlo.
¿Crees que la agresividad visual y musical de este opening supera a los anteriores, o consideras que la esencia de Oshi no Ko se expresa mejor con un enfoque menos oscuro? Déjanos tu opinión en los comentarios.