Volver a Kamurocho nunca es exactamente lo mismo. Aunque uno crea conocer cada esquina, cada callejón y cada melodía de karaoke, la experiencia cambia cuando el contexto lo hace. Yakuza 0 Director’s Cut y Yakuza Kiwami / Yakuza Kiwami 2 llegan a PlayStation como una puerta de entrada —o de regreso— a los cimientos narrativos y mecánicos de la saga. Al mismo tiempo, funcionan como una prueba clara de qué tan bien han envejecido las decisiones que definieron a Ryu Ga Gotoku Studio.
Tras invertir varias decenas de horas entre los tres títulos, queda claro que no estamos ante simples “versiones definitivas”. En realidad, se trata de una trilogía que dialoga consigo misma. Yakuza 0 actúa como el origen emocional. Kiwami reconstruye el pasado con respeto casi absoluto. Kiwami 2, en cambio, reinterpreta ese legado con herramientas modernas.
Yakuza 0 Director’s Cut: cuando el origen ya era excepcional
Jugar Yakuza 0 hoy sigue siendo sorprendente. No sólo por su narrativa, sino por su diseño integral. La estructura dual, que alterna entre Kazuma Kiryu y Goro Majima, marca el ritmo desde el inicio. Además, establece dos identidades jugables muy claras. Kiryu representa control, fuerza contenida y progresión clásica. Majima, por el contrario, apuesta por la velocidad, el caos y la improvisación.
Desde la experiencia directa, lo más destacable no es únicamente la historia principal. El verdadero peso del juego está en su contenido secundario. Actividades como la gestión inmobiliaria o el club cabaret no se sienten accesorias. Al contrario, funcionan como sistemas completos que refuerzan la fantasía de poder del jugador. Cada regreso a estas mecánicas demuestra un nivel de ambición poco común incluso hoy.

En combate, el sistema de estilos intercambiables sigue siendo uno de los más flexibles dentro de Yakuza. Permite adaptarse al contexto, al enemigo y al espacio. Además, incentiva la experimentación constante. Incluso tras muchas horas, el loop se mantiene fresco gracias al uso del entorno y a la contundencia de las animaciones.
El Director’s Cut no transforma radicalmente la experiencia. Sin embargo, consolida a Yakuza 0 como el punto de entrada más sólido de toda la franquicia.

Yakuza Kiwami: la fidelidad como virtud… y como límite
Yakuza Kiwami es, probablemente, el título más interesante de analizar en retrospectiva. Como remake del primer Yakuza, su objetivo es claro. Preservar la estructura original. Esto se nota desde los primeros minutos. Kamurocho es más compacto. La progresión es más rígida. La repetición aparece con mayor frecuencia.
No obstante, esa misma rigidez permite entender mejor el origen de la saga. Jugándolo hoy, se percibe con claridad cómo Yakuza empezó a definir su identidad. El combate, heredado en gran parte de Yakuza 0, funciona bien. Aun así, ciertos enfrentamientos —sobre todo algunos jefes— pueden sentirse artificialmente alargados. La regeneración de vida rompe el ritmo y castiga más la paciencia que la habilidad.

Donde Kiwami realmente gana peso es en su trabajo narrativo adicional. Las escenas centradas en Nishiki cambian por completo la percepción del personaje. Desde la experiencia directa, estas secuencias aportan contexto emocional y corrigen una de las mayores carencias del juego original. El conflicto deja de ser plano. Se vuelve trágico. Y, sobre todo, humano.
Así, Yakuza Kiwami funciona como una cápsula del tiempo. No siempre es cómodo, pero sí es honesto.

Yakuza Kiwami 2: el salto técnico que lo cambia todo
El contraste con Yakuza Kiwami 2 es inmediato. El uso del Dragon Engine redefine la experiencia desde lo técnico. Recorrer Kamurocho sin pantallas de carga constantes cambia por completo la percepción del espacio. La ciudad se siente más viva. Más continua. Más cercana a una urbe real.
En combate, el cambio también es notable. Se abandona el sistema de estilos múltiples. En su lugar, se apuesta por una sensación de peso más realista. Tras varias horas, los golpes transmiten mayor contundencia. El cuerpo a cuerpo se siente más físico. No obstante, no todo es perfecto. En espacios cerrados, la cámara puede jugar en contra del jugador.

Narrativamente, Kiwami 2 refuerza temas clave dentro de Yakuza. El legado, el honor y las consecuencias de la violencia toman mayor protagonismo. El antagonista, Ryuji Goda, se siente más equilibrado. Además, la campaña adicional de Majima aporta un cierre emocional importante. Conecta directamente con Yakuza 0 y completa un arco que da mayor cohesión a la trilogía.
Tres juegos, una misma identidad
Jugados en conjunto, estos títulos no sólo cuentan una historia. También muestran la evolución de una filosofía de diseño. Yakuza 0 representa el equilibrio entre ambición y control. Kiwami evidencia los límites de la nostalgia. Kiwami 2 demuestra la necesidad de avanzar sin perder identidad.
Desde la experiencia real, lo más valioso de esta trilogía en PlayStation es la posibilidad de entender Yakuza como un todo. No como entregas aisladas. Se perciben claramente los aprendizajes del estudio. También se notan los ajustes en ritmo, combate y presentación. Cada juego aporta algo distinto al conjunto.

Además, el tono sigue siendo uno de los mayores aciertos de la saga. El contraste entre drama criminal y humor absurdo continúa funcionando. De hecho, refuerza la personalidad única de Yakuza dentro de la industria.
Veredicto
Yakuza 0 Director’s Cut y Yakuza Kiwami 1 & 2 no son sólo recomendaciones obligadas para nuevos jugadores. También son una oportunidad para que los veteranos redescubran Kamurocho con otra perspectiva. Jugarlos hoy confirma que la saga no se sostiene únicamente por su narrativa extravagante. Su fuerza real está en la construcción de mundo y en la coherencia de su visión creativa.

No todos los títulos envejecen igual. Sin embargo, eso no es un defecto. Al contrario, es parte de su valor histórico. Esta trilogía permite ver el camino recorrido por Yakuza y entender por qué se convirtió en una de las franquicias japonesas más respetadas del gaming moderno.
Si alguna vez te preguntaste por qué Yakuza importa tanto, la respuesta está aquí. Control en mano. ¿Piensas darle una oportunidad? Déjanos tu opinión en los comentarios.

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