Aunque han pasado muchos años desde su debut, la saga sigue más viva que nunca y en este 2026 celebra su 30 aniversario. Para festejarlo, Capcom presenta Resident Evil Requiem, la novena entrega principal que reafirma el gran momento creativo de la compañía, apodado por muchos como la era “Capgod”.
Dejando atrás por ahora a la familia Winters, es momento de regresar a las raíces de la serie sin perder de vista la evolución. Probamos la versión de PlayStation 5 y en Anmo Sugoi te explicamos por qué este juego se perfila como una experiencia totalmente imprescindible.
Dos enfoques opuestos que conviven en armonía: el horror más intenso y la acción sin freno

La historia nos lleva a investigar un misterioso y macabro hotel. Aquí tomamos el control de dos personajes con vibras totalmente opuestas que hacen que el ritmo del juego sea una montaña rusa de emociones.
Por un lado, tenemos a la nueva protagonista, Grace Ashcroft (¡sí, la hija de Alyssa Ashcroft de RE: Outbreak!). Grace es una analista del FBI que investiga la muerte de su madre en este mismo lugar. Las secciones de Grace son puro survival horror clásico. El juego te recomienda llevarla en primera persona, y créenos, es la mejor decisión. Te vas a sentir vulnerable, frágil y con un pánico constante; sus manos tiemblan al apuntar, la munición es un mito y vas a tener que correr y esconderte más de una vez.

Por otro lado, tenemos el regreso de nuestro husbando eterno, el señor Leon S. Kennedy. Ahora rondando los 50 años, Leon llega buscando respuestas, ya que está sufriendo secuelas de antiguos síntomas del Virus-T. Si con Grace sentías miedo, con Leon vas a sentirte el mismísimo John Wick. Sus secciones se juegan en tercera persona y están enfocadas en la acción más pura y dura. Leon reparte patadas giratorias, usa el hacha como un campeón y masacra armas biológicas (que ahora usan hasta morteros) con una fluidez espectacular.
El RE Engine y la magia del DualSense en PS5

Si te preguntabas cómo rinde en la consola de Sony, la respuesta corta es: Increíble. Técnicamente, el RE Engine es una bestia parda. A nivel visual es uno de los juegos más hiperrealistas de la actualidad. La iluminación dinámica (cuidado con las sombras rojas en los pasillos) y el nivel de detalle asqueroso (en el buen sentido) de los enemigos, te van a dejar con la boca abierta. Además, en la PS5 estándar el juego se mueve a 60 FPS rocosos y estables, sin tirones ni siquiera cuando se llena la pantalla de enemigos. Los tiempos de carga son prácticamente inexistentes.
Pero lo que de verdad eleva la experiencia en la consola de Sony es el uso del DualSense. Capcom se ha puesto creativo: vas a sentir literalmente las gotas de lluvia vibrando en tus manos durante la introducción, y el altavoz del mando te pegará más de un susto. Si a esto le sumas jugar con auriculares 3D, prepárate para sufrir escuchando los pasos de enemigos acechándote en la oscuridad.

Veredicto Final
Resident Evil Requiem es un regalo de cumpleaños redondo para los fans. Logra un equilibrio magistral combinando el terror psicológico y de supervivencia que sentíamos en 1996, con las mecánicas de acción modernas de los últimos remakes.
Es un viaje lleno de fan service de calidad, revelaciones de lore importantes y una dualidad de gameplay que funciona a la perfección. Ah, y el final nos deja con una duda existencial gigante para la próxima entrega: ¿Dónde demonios está Chris Redfield?